Cortina de cristal con cámara

La respuesta corta: entre 8 y 15 °C más que el exterior en invierno, y entre 4 y 8 °C menos en verano si montas vidrio de control solar.

Traducido a un día concreto. Con 5 °C en la calle, tu terraza o balcon cerrado estará entre 13 y 20 °C sin encender nada. Con 35 °C fuera, se quedará entre 27 y 31 °C en lugar de convertirse en un horno.

Son horquillas amplias a propósito, porque el número final depende de decisiones que se toman antes de instalar. Te contamos qué esperar en cada estación y qué mueve esas cifras arriba o abajo.

Tabla de contenidos

En invierno: de 8 a 15 °C por encima de la calle

Es la ganancia más evidente y la que más se nota, porque llega sin gastar un euro en climatización.

El cerramiento corta el viento y frena la fuga de calor, así que el espacio deja de comportarse como exterior. Esos 13-20 °C de partida ya hacen la terraza habitable en buena parte del invierno, y a partir de ahí un radiador pequeño alcanza los 22-25 °C en minutos, porque no está peleando contra una corriente constante.

Si tu terraza mira al sur, súmale el efecto invernadero: en un día soleado de enero la temperatura interior puede subir varios grados más por sí sola.

En verano: de 4 a 8 °C por debajo, con una condición

Aquí conviene ser claro. Ese margen lo consigues con vidrio de control solar. Con un vidrio convencional y sol directo, el efecto puede ser el contrario.

El control solar refleja buena parte de la radiación infrarroja antes de que entre, sin oscurecer el espacio ni restar luz. Con él, esos 27-31 °C interiores frente a 35 °C en la calle son perfectamente realistas.

Y hay una ventaja que ningún dato refleja: las cortinas de cristal abren por completo, así que en las horas malas la terraza vuelve a ser exterior. No estás cerrando un espacio para siempre, estás pudiendo elegir.

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Qué mueve esas cifras en tu caso

Cuatro variables explican por qué dos terrazas con el mismo sistema dan resultados distintos. Van de mayor a menor peso.

  • El vidrio. Es la decisión que más cambia el resultado. Una capa de baja emisividad mejora mucho el rendimiento en invierno, y el control solar es lo que hace habitable el verano. Elegir uno u otro depende de si tu problema es el frío o el calor.
  • La cámara de aire. Su ancho y su relleno determinan cuánto calor atraviesa el conjunto. Si quieres el detalle de cómo funciona ese hueco, lo explicamos en los beneficios de la cámara de aire en cerramientos.
  • La hermeticidad. El factor más subestimado de todos. Las fugas por juntas mal ajustadas o sellados deficientes pueden llevarse entre un 30% y un 40% de la ganancia térmica, por bueno que sea el vidrio que hayas pagado.
  • La orientación. Al sur ganas mucho en invierno y necesitas protección en verano. Al norte pasa lo contrario: prioriza el aislamiento y olvídate del control solar.

Cada caso da un número distinto

Por eso no existe una cifra única. La diferencia que vas a notar sale de cruzar tu orientación con el vidrio que montes y con la calidad del montaje, y eso solo se concreta viendo el espacio.

En Vitroglass fabricamos e instalamos nuestras propias cortinas de cristal con cámara de aire, así que podemos valorar tu espacio y decirte qué puedes esperar en invierno y en verano antes de que decidas nada.

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