Cortina de cristal restaurante

En hostelería, la terraza suele ser el espacio más demandado del local, pero también el más frágil: basta una tarde de viento, un chaparrón o una noche fría para que se vacíe. Y cuando se vacía, se pierden mesas, consumiciones y clientes que se van a otro sitio. Cerrar la terraza permite usarla muchos más meses al año y que los clientes se queden más tiempo. Te contamos qué cerramientos funcionan mejor en un negocio, qué valoran los clientes y qué tener en cuenta antes de dar el paso.

Tabla de contenidos

¿Compensa cerrar la terraza de tu negocio?

La rentabilidad de una terraza depende de dos cosas: cuántos meses puedes usarla y cuánto tiempo se queda cada cliente. Un cerramiento mejora las dos a la vez.

  • Más meses de uso. Una terraza abierta trabaja a pleno rendimiento solo en primavera y verano. Protegida del frío, la lluvia y el viento, puede seguir llena buena parte del otoño y el invierno.
  • Estancias más largas. Un cliente que pasa frío o al que le da el sol de lleno se toma un café y se va. Si está a gusto, se queda, repite consumición o se anima a comer.
  • Una imagen más cuidada. Una terraza bien cerrada se percibe como un espacio más confortable y de mayor calidad, y eso también influye en la elección del local desde la calle.

El cálculo exacto depende de cada negocio, pero el razonamiento es siempre el mismo: más horas útiles de terraza al año significan más mesas ocupadas y más consumo por mesa.

Qué buscan los clientes en una terraza

Antes de elegir el sistema, conviene pensar en lo que hace que un cliente elija una terraza y se quede en ella:

  • Temperatura agradable. Es el factor que más pesa. Ni frío en invierno ni calor sofocante en verano.
  • Protección frente al clima. Que la lluvia, el viento o el sol directo no obliguen a levantarse de la mesa.
  • Sensación de aire libre. Muchos clientes eligen la terraza precisamente para no estar dentro. Por eso funcionan mejor los sistemas que se pueden abrir que los cierres totalmente fijos.
  • Comodidad y estética. Un espacio cuidado, bien iluminado y sin sensación de agobio.

Por eso las terrazas que mejor funcionan no son ni las completamente abiertas ni las completamente cerradas, sino las que se adaptan al tiempo de cada día.

cerramientos de terraza para restaurantes

Los cerramientos que mejor funcionan en hostelería

Estos son los sistemas más utilizados en bares, restaurantes y cafeterías, y lo que aporta cada uno.

Cortinas de cristal

Son la solución más habitual para cerrar los laterales y el frente de una terraza. Las cortinas de cristal se deslizan y se recogen por completo, de modo que la terraza puede estar abierta en verano y cerrada en invierno. Como no tienen perfiles verticales, el local sigue viéndose desde la calle y los clientes conservan la sensación de estar fuera. En zonas frías o muy expuestas al viento, el modelo con doble vidrio y cámara de aire aísla mucho mejor.

Techo móvil

Si la terraza no tiene cubierta, un techo móvil permite abrirla al cielo en los días buenos y cerrarla en segundos cuando llueve. Es la opción más flexible para negocios que quieren aprovechar tanto el sol de primavera como las tardes de invierno, y protege también del sol de mediodía en verano.

Techo fijo

Para terrazas que se usan como un comedor más durante todo el año, un techo fijo ofrece la protección más robusta y con menos mantenimiento. Con vidrio laminado mantiene la luz natural; con panel sándwich aísla mejor del calor y del ruido.

Pérgola bioclimática

En terrazas muy soleadas, la pérgola bioclimática regula la luz y la ventilación con sus lamas orientables, y cerrada protege de la lluvia. Combinada con cortinas de cristal en los laterales, convierte la terraza en un espacio útil en cualquier estación.

Toldos, parasoles y carpas

Son las soluciones más rápidas y económicas, y funcionan bien en zonas de clima suave. Protegen del sol y de la lluvia ligera, pero no del frío ni del viento fuerte, y su lona se desgasta con el uso. Son útiles como complemento o como solución temporal, más que como cerramiento definitivo.

¿Cerramiento completo o parcial?

No siempre hace falta cerrar toda la terraza. Un cerramiento parcial, en el lateral que da al viento dominante o en el frente expuesto a la calle, crea un microclima agradable sin perder la sensación de terraza abierta. En locales con mucha superficie, combinar una zona cerrada y otra abierta permite atender a los dos tipos de cliente: el que busca resguardo y el que prefiere el aire libre.

cerramiento-para-bares

Climatización: calor en invierno, sombra en verano

El cerramiento protege, pero no calienta ni refresca por sí solo. Para que los clientes estén a gusto todo el año, conviene completarlo:

  • En invierno, la forma más eficaz de calentar una terraza acristalada en un negocio son los calefactores de infrarrojos en techo o pared, que calientan a las personas sin ocupar espacio entre las mesas.
  • En verano, la sombra es lo primero: un techo móvil, una pérgola o un estor lateral contra el sol de la tarde. Los ventiladores de techo o la nebulización ayudan en los días más calurosos.

Las estufas de gas tipo seta solo deben usarse en terrazas abiertas. Con la terraza cerrada, generan humedad y monóxido de carbono.

Errores que restan rendimiento a una terraza cerrada

Un buen cerramiento no basta si se gestiona mal el espacio. Estos son los fallos más habituales:

  • No climatizar. Una terraza cerrada sin calefacción en invierno o sin sombra en verano sigue vaciándose.
  • Llenarla de mesas. Si se aprovecha el cierre para meter más mesas de las que caben, se pierde la sensación de comodidad que hace que el cliente se quede.
  • Descuidar la limpieza de los cristales. Un cristal sucio se nota mucho más en un local que en una vivienda.
  • Olvidar la ventilación. Con la terraza llena, conviene abrir parcialmente para renovar el aire.
  • Ignorar la acústica. Un espacio cerrado y lleno puede resultar ruidoso. Textiles, cojines o plantas ayudan a amortiguar el sonido.

Permisos: no es lo mismo una terraza en la calle que en terreno privado

Antes de encargar el cerramiento, es imprescindible saber dónde está la terraza:

  • Terraza en vía pública. Está sujeta a la ordenanza municipal de terrazas y a la licencia de ocupación. Cada ayuntamiento decide si se puede cerrar y con qué elementos. En muchos casos, solo se permiten cerramientos desmontables o determinados laterales.
  • Terraza en terreno privado del local. Hay más margen, aunque suele hacer falta comunicación previa o licencia de obra y, si el edificio tiene comunidad de propietarios, su autorización.

Consulta siempre con el departamento de urbanismo de tu ayuntamiento antes de empezar.

cerramientos de cristal para restaurantes

Una terraza que trabaja todo el año

Cerrar la terraza de un bar, restaurante o cafetería no es solo protegerla del mal tiempo: es convertirla en un espacio rentable durante muchos más meses, donde los clientes están a gusto y se quedan más tiempo. Con el sistema adecuado, una buena climatización y los permisos en regla, la terraza deja de depender del tiempo.

En Vitroglass llevamos años diseñando cerramientos para hostelería que se adaptan a la terraza de cada local y a su ordenanza municipal, con fabricación propia, instalación en toda España y 5 años de garantía. Cuéntanos cómo es la tuya y te preparamos un presupuesto sin compromiso.

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